
Verano en la Costa Oeste.En la orilla crecen borbotones de risotto, los chinos se embeben de blanco y saben de canteras de mas allá de las olas, en algún punto donde tropieza cielo y mar; el cielo, ése que esta mañana como legañas tiene trozos de nubes salpicando por ahí y tú, tendida en ese mantel de arena, en esa tostada infinita q te recorta la sombra, que te la roba y te dice: "Aquí me planto yo", como un poste que pincha el horizonte, como una una exclamación que perdió su punto, aquél que te robó el agua, la arena, el risotto, la espuma, la mar.
